por Mauricio Arce
Son las
eliminatorias para Brasil 2014, Chile se encuentra con Argentina en el Estadio
Nacional e Higuaín acaba de anotar EL tanto a favor de los Tanos, tanto que le
vale el triunfo definitivo a los Albi- Celestes (El otro lo convirtió Messi).
Absortos, todos miran la pantalla L.C.D. del
bar como cada vez que transmiten un partido, de mayor o menor trascendencia.
Allí están, carpinteros y abogados, corredores y buhoneros, vagos y contadores,
ejecutivas y ebrios varios. Pendientes del curso que describe, en sus parábolas
e inflexiones, un balón de hexágonos
blanquinegros y que con su entrada en un
arco puede dirimir sobre la dulzura o amargor del resto de la velada, en algunos
casos de la semana, en los más graves del mes.
¿Qué es el
futbol? Veámoslo en su mérito, es decir, hagamos una abstracción y tratemos de
describir el fútbol desligado del contexto en que se produce y desarrolla, independiente
de las sociedades, mentalidades y culturas que lo practican y promueven. El
futbol es un deporte de equipo, donde en una cancha de pasto11 hombres o
mujeres por lado se disputan el dominio de un balón con el objetivo de meterlo
en el fondo de un arco protegido por un jugador que recibe el nombre de
portero. El equipo que emboque la pelota más veces dentro del arco rival en el
curso de 90 minutos gana el encuentro.
Como deporte el futbol es muy completo,
desarrolla el trabajo en equipo, la colaboración y en lo físico es casi
absolutamente integral (después de la natación). No se contenta con ser inocuo,
es, para el cuerpo y la mente, sencillamente beneficioso. Eso hasta que dura la
abstracción y aterrizamos las cosas donde ocurren realmente, eso hasta que lo
vemos como lo que es en la tierra y no en el Topos Uranos. Aquí en lo secular el Fútbol es algo muy diferente.
Pierde su carácter puramente deportivo adquiriendo una dimensión social y
mediática que bien direccionada podría redituar grandes bienes, pero dada la
situación, que es la de todas las épocas (desde el circo Romano hasta hoy), es
decir los intereses políticos y económicos (son lo mismo en todos los casos) y
la ignorancia y estupidez nuestra (son lo mismo en todos los casos) el fútbol
es un instrumento narcotizante por un lado y baluarte de un sistema de
distribución injusto y cabrón, por el otro.
Hay que verlos, (no me interesan los abogados,
ingenieros y tahúres varios del mercado de las profesiones. Drogados y
babeantes ante el televisor y gastando el poco tiempo “libre” con que cuentan
yendo al estadio a apoyar a su equipo. Estos están perdidos, se consideran
salvados dentro del sistema y da lo mismo si duermen viendo futbol, reallityes
o bebiendo en el Passapoga). Hay que verlos, Al Verdejo, Juan Pérez, El Roto,
la misma Doña Juanita, esos me dan rabia, ganas de hacerlos que se coman El
Gráfico y La Cuarta, cuando los veo leerlos con interés casi académico. Hay que
verlos. Discuten, analizan, desglosan las posibilidades de juego, cambian
formaciones y plantel, aconsejan a los Entrenadores. En tanto, los patrones los
abusan, las policías los olvidan a menos que se trate de inculparlos por algún
delito real o supuesto. Mientras, hacen colas para ser atendidos en centros de
urgencia, donde los gritan, donde los desprecian. Mientras, los gobiernos los
mencionan como prioridad en su programa, para olvidarlos en seguida. Y en los
colegios reciben una educación de mierda, un trato de mierda, y en los
supermercados los guardias los acosan, y en los paraderos las micros no les
paran, y en las poblas las casas se les llueven. Ellos, “El Roto”, hay que
verlos; colgados de la pantalla maldita, sufriendo por el éxito o fracaso de
tipos a quienes que su destino les interesa una mierda. Comprando la peor
prensa que pueda existir, 40% deporte, 30% crónica roja, 30% farándula.
Mientras, mientras Pellegrini gana, cara de raja, gana casi $200.000.000 al
mes. ¿Tiene la culpa Pellegrini? Mientras, Jurazeck y Ruiz Tagle se dan la mano
y brindan con Licores que jamás he visto en mi barra. Pero ellos, el roto,
sufren otra vez, matan y se matan para ver si es Blanco o Azul. Y escritores y
periodistas irresponsables y mediocres contribuyen a aumentar el aura pseudofilosófica
del Fútbol, el halo pseudomístico. Da asco ver a un demagogo como Carcuro, derramando
lágrimas ante la pantalla, leyendo supuestas cartitas post mortem de cierto
colega suyo para alentar a la “Rojita”. Y Juan Pérez, a la espera de una jubilación
misérrima, de una sala de hospital público, de una fosa común.
Los
jugadores se gastan sus ingentes estipendios en prostitutas de primera
categoría y en noches de alcohol en las discos más caras de Santiago. Que don
Lucho, la Nayaret, o el Pelayo lloren ante la pantalla azorados de sentimiento les
da lo mismo. O que los niños de la pobla no tengan más remedio que soñar con
ser, o como el narco de la esquina o como el ídolo goleador del fútbol europeo,
que habla peor que ellos, que se peina peor que ellos, y que vende ilusiones a
una hinchada que jura y perjura que este sí que va a sacar la roja adelante.
Pero eso no ocurre ni ocurrirá, porque aquí no hay plata que le pague sus goles
internacionales, sus cabezazos al arco. Sí roto, sí hermano mío, tus sentimientos
de amor por la camiseta, tu intelectualización de un deporte que o tiene nada de intelectual, tu veneración
por héroes forrados de dólares y pasados a trago los domingo por la mañana,
todo eso vale callampa. Tu deseo de evadir la realidad vale mierda. Porque el
Colo o la U podrían ser campeones mañana, o La Roja ganar el Mundial de Fútbol,
pero nada de eso va a cambiar lo que de verdad importa, o lo que debiera
importar. Que tus hijos necesitan educación gratuita y de calidad, salud
gratuita y de calidad, no estadios repletos ni posters o camisetas autografiadas
por peloteros, ni barras bravas, ni delincuentes protegidos como el “Pancho
Malo”, que siendo identificado como autor intelectual del cobarde asesinato con
catorce puñaladas de un barrista, jamás fue llamado a declarar. HEY! Roto! Yujuuuuu??
Aquí tierra llamando a planeta fútbol ¿Me copias? Ruiz Tagle te jode, Juyrazeck
te jode, Sagredo con su libro cornetero y mal escrito, ese de título
rimbombante, “La Caída”, te jode. Te joden en la cola del Santa Isabel, en el
salario de fin de mes, en la escuela municipal de tus hijos. Te dan salud para
pobres, vivienda para pobres, justicia para pobres. Y tú ¡Sí tú! Hay que verte,
colgado con la boca abierta del televisor, viendo a tu club jugando una
ficción, un juego de rol que no solo no ayuda, que además te jode. ¿Qué me
dices del CDF? Si pagas te deja ver el “mansonikespestáculo”. Si no, solo
escuchas y ves las caras de otros genios como tu, pero que han tenido la suerte
de estar en el estadio esa tarde. Porque no muestran el partido, no te abonaste
al Premium, (me encantan esos
latinazos picantes de los genios de la publicidad) Y luego hablan contra la
violencia.
Qué importa al mundo que gane o pierda o que meta 10 goles el pelotudo tal. Importa si votas, y por qué votas. Importa si no votas, y por qué no votas. Importa si estás en la marcha, o si te interesa la Asamblea Constituyente. Tu opinión política importa, no tu opinión de pelotero. No tu amor a una camiseta que a fin de cuentas no es si no otra escusa para no moverte, otro pretexto para seguir creyendo que así es la vida. O puteando por las puras webas mientras otros ganan y tú sigues de perdedor, de eterno perdedor. ¿Lo digo de otro modo? En estos precisos instantes hay bastardos a los que sí les interesa que sigas viendo su cagada de T.V. A los que sí les importa que sigas fecha a fecha, boletín a boletín los resultados del campeonato. A los que sí les conviene que grites por la camiseta, que apoyes a la barra. Porque mientras tú te dedicas a esas puerilidades (así como algunos niños se dedican a ver los monos en vez de estudiar la lección del día siguiente) ellos te joden, hacen las leyes, roban impunemente, largan a los pacos rabiosos a las calles, llegan a acuerdos bajo la mesa, eliminan ramos de la enseñanza escolar, monopolizan el mercado, se coluden con los precios, te-joden. No mi querido compatriota guachaca ¿Ya te dije que esos pequeños burgueses no me interesan? El fútbol no es una pasión, no es un sentimiento, no es ni siquiera un deporte, porque el deporte es salud, el fútbol es una droga, igual que la T.V., igual que la pasta base, igual que la farándula. Ellos te la venden y tú la compras, ellos ganan y tú pierdes. Ellos siguen arriba jodiéndote y tú sigues abajo, jodido. Y no me vengas no esa estupidez de: “Esté quien esté en el gobierno, yo igual tengo que trabajar”, o esa otra de:” ¿Y que saco con andar opinando o metiéndome en webadas si nada va a cambiar con eso?” Mejor se honesto y confiesa que estás drogado y no tienes la fuerza para salir del vicio, así sepas que condenas a la ignorancia y la inconsciencia a tus hijos y a los hijos de tus hijos, y a los hijos de los hijos de tus hijos. Al menos con eso sabrías que por lo menos lo pasas bien con el pene metido en tu futbolero culo. Yo por mi parte me despido, con rabia y maldiciendo al maldito fútbol por pretender ser lo que no es y más encima darse el lujo de hacerlo mal. Me voy hasta la próxima, roto, mi hermano, mi compadre de tomateras y penas, me voy pero te dejo un recado antes. De parte de los mejores de los nuestros: “Roto, DESPIEEEEERTAAAAAA!!
Salud!
El Barman de Matías
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el mundo es una simulación, creer en la literidad de todo es una pendejada... "después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol" A.Camus
ResponderEliminarMe encanta el fútbol, pero mucho de razón hay en este articulo, nosotros a los que nos gusta ver fútbol podemos llegar a pagar mucho dinero por ir a un estadio o incluso viajando a otra ciudad o país, comprando camisetas o artículos relacionados con algún equipo o incluso tatuandonos la insignia o algo relacionado con el club al cual seguimos, pero ellos, los dirigentes, jugadores, etc. se llenan los bolsillos con sueldos desmesurados y no les importas nada, ni siquiera saben que existes. En fin es imposible que me deje de gustar el fútbol, me encanta pero ahora son contados los partidos en los cuales gasto mi dinero para ir. Que otros les llenen sus bolsillos yo no mas
ResponderEliminarEstimado Joseph, el fútbol es una realidad concreta, tan concreta como la manipulación mediatica o la demagogia mercantil o el aceite de pepa de uva. Quien en realidad " cree " en él es quien lo mixtifica a lo. Bonvallet, es quien lo compra y lo vende como mercancía valiosa no siendo más que cachureo plástico. Pretender que todo es simulación no es humorismo sino un cinismo amargo que no convence.
ResponderEliminarSaludos, El Barman de Matias.