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Karina Muench en Chile: “Los medios naturalizan la violencia de género, el arte genera mayor reflexión, denuncia y testimonio”
por Alejandra Villaroel
Como sucede desde 1977, este 8 de marzo el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, hito aprobado por Naciones Unidas desde entonces y establecido como un momento  de reflexión y renovado compromiso con ineludibles temáticas y desafíos prioritarios relativos a la mujer, como son la igualdad de derechos y la violencia de género, ejes centrales de las últimas  conmemoraciones 2014 y 2013, respectivamente. Recientes cifras de la Fiscalía Nacional muestran que en Chile la violencia contra la mujer, reconocida en nuestra legislación como violencia intrafamiliar, presentó un alarmante aumento de denuncias por Ley de Violencia Intrafamiliar (VIF), de 54 mil casos en 2007 a más de 136 mil en 2013.

En ese lacerante contexto, abordar el tema ampliamente es indispensable para la toma de conciencia y educación con enfoque de derecho, desde los más diversos ámbitos y lenguajes. Por ello resulta valioso observar y conocer el aporte que la artista mexicana Karina Muench (1975) realiza a través de su propuesta multimedia llamada “El grito del silencio”, próxima a inaugurarse en Chile en el Centro Cultural Estación Mapocho, con la cual visibiliza la realidad de la violencia de género situando al retrato fotográfico como principal medio de expresión artística, denuncia y protesta de la grave situación de maltrato y violación de derechos de la que son víctimas las mujeres, específicamente investigando sobre casos en la ciudad de la Paz, Bolivia.

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¿Cuáles son sus principales motivaciones tras el proyecto “El grito del silencio” que exhibirá próximamente en Santiago?

Denunciar, a través del medio fotográfico, la  problemática del maltrato y la violación de los derechos de las niñas, adolescentes y mujeres, con una propuesta conceptual y un contenido que pretende generar una reflexión, más allá de lo puramente documental. En los retratos que incluyo, cada mujer representa y cuenta su propia historia de violencia, revelando su rostro al público como medio de protesta y denuncia contra la violencia de la cual ha sido víctima. Mi objetivo principal es usar el retrato fotográfico como elemento de protesta, denuncia y a su vez testimonio.

¿Por qué decide dejar a un lado el rastro evidente de la violencia sobre el cuerpo de las mujeres que retrata?

No me interesa retratar mujeres con hematomas, me interesa lograr retratos íntimos y reales, que revelen la condición humana de estas mujeres a través de expresiones propias, libres del estigma de la mujer maltratada. Considero que producir imágenes similares a las imágenes sobre mujeres maltratadas que comúnmente se publican en la nota roja o las presentadas por las campañas contra  la violencia hacia la mujer donde la modelo o actriz que representa el rol de la mujer maltratada lleva el rostro extremadamente golpeado, no lleva necesariamente a la reflexión, creo que, por el contrario, re victimiza y al final son imágenes violentas tan comunes y cotidianas que terminan naturalizando aún más la violencia.

En ese sentido ¿Cuál es su opinión sobre el tratamiento de la violencia de género en los medios?

De acuerdo a mi experiencia en Bolivia y en otros países de Latinoamérica, el tratamiento de la violencia de género en lo medios sigue siendo, en su gran mayoría, tema de nota roja. La difusión sobre los temas de femicidio, asesinatos o maltratos a mujeres o niñas aún no se plantea como una violación a los derechos humanos, la libertad o la dignidad de estas mujeres, no se contextualiza el delito, la mayoría de los medios aprovechan el hecho de manera comercial con la finalidad de ganar audiencia. Los medios pueden ser un elemento muy fuerte, con mucha influencia para combatir y desnaturalizar la violencia, pero lamentablemente en la mayoría de los casos sucede lo contrario.

Considerando esa mirada ¿Cuál cree que es el aporte de las artes visuales en la reflexión sobre temáticas como la violencia de género?

Creo que las artes visuales pueden generar una mayor reflexión sobre la problemática de violencia de género en comparación con los medios donde se usan imágenes; una propuesta artística tiene mayor posibilidad no sólo de informar sino de hacer pensar a la gente, mientras que el papel de los medios se reduce a informar. Si mostramos una problemática social como lo es la violencia a través de las artes visuales dentro de una galería o museo, en una pintura, un video o una fotografía, la reflexión y la experiencia del espectador es mucho más profunda, mas intrínseca y personal y por lo tanto más reflexiva, en el caso de los diarios, por ejemplo, es la foto del día que muestra un hecho violento, pero a la semana siguiente nadie la recuerda. En el caso de las artes visuales, el o la artista visual puede generar un diálogo o discurso dirigido al espectador y llevarlo a pensar sobre el hecho y a no olvidarlo.

¿Cómo logra desarrollar su propuesta estética  documental?

La idea es situar a la persona fuera de cualquier contexto que la rodee, aislándola, a través de un retrato neutral, íntimo y simple con expresiones naturales, de esta manera se llega a la contemplación de la imagen por parte del espectador que observa de manera más íntima y personal la expresión del rostro, actitud, condición humana y naturaleza de la persona retratada, en una imagen fija. Para lograr una narrativa visual más profunda sobre el tema, retraté atuendos personales pertenecientes a mujeres y niñas abusadas sexualmente y asesinadas, representando la consecuencia más brutal e irreversible de ésta violencia, el femicidio. Las fotografías se complementan con una instalación producida por ellas en colaboración conmigo y el apoyo de psicólogas especializadas en el tema, está instalación muestra sus testimonios escritos con su puño y letra, consiste en 23 lienzos de tela que contienen los testimonios escritos con carbón. Textos que contienen transcripciones de testimonios de personas entrevistadas que han sufrido la pérdida de un ser querido debido a la violencia de género, estarán también incluidos dentro de la muestra. Lograr que una persona cuente su historia de dolor y opresión y se abra frente a una desconocida dejándose retratar mostrando parte de su cuerpo no fue fácil. No es algo que se logre en cuestión de horas o días, es necesario ganarse su confianza y por esta razón mi trabajo y el desarrollo del mismo para este proyecto ha sido guiado principalmente por la intimidad y la confianza depositadas.

¿Porqué escogió al Centro Cultural Estación Mapocho como espacio expositivo en Chile?

Me pareció importante dar a conocer un poco más el tema de violencia en un país vecino a Bolivia, si la exposición no sale del país, a la larga, se pierde en el contexto, es necesario internacionalizarla y el Centro Cultural Estación Mapocho en Santiago tiene la convocatoria y audiencia necesaria para mostrar e informar sobre esta problemática, sobre todo en los jóvenes y además me gustó la línea de compromiso social sobre la que trabaja el Centro.

¿Qué espera que suceda en el espectador al observa y conocer su obra?

Lo que espero es que las personas que se encuentren con estas imágenes y sus historias, no se olviden que es una realidad que ya no debe existir y que además se puede evitar, espero que salgan pensando de la exposición y que comuniquen lo que ha experimentado, que no sigan siendo tolerantes e indiferentes sobre el tema. Además de informar y prevenir sobre el tema quisiera que las mujeres que visiten la muestra con historias similares a las historias de las mujeres que protagonizan esta exposición, al ver las imágenes y conocer los testimonios abran los ojos y rompan el silencio.

¿Qué problemáticas, más allá de la violencia, cree que están pendientes en relación al género? 

Por supuesto, la igualdad de género en todos los sentidos y contextos. Sobre todo en los ámbitos profesionales y familiares.

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Entrevista a Mario Horton  
a propósito de su nuevo papel en la obra de teatro ROJO

por Angela Barraza Risso


¿Por qué decidiste tomar el papel de Ken, Qué sientes tú que puedes aportarle a este personaje desde tu experiencia actoral?

Cuando fui convocado para este reemplazo, primero leí el texto de Logan y luego fui a ver la obra con el elenco original antes de decidirme a hacerlo o no. Ambas experiencias fueron gratamente sorprendentes. Yo llevaba dos años sin hacer teatro, por diferentes motivos, pero principalmente porque los proyectos a los que me convocaban no me parecían del todo interesantes. Hacer teatro siempre es bueno, dirán algunos, pero desde mi perspectiva los proyectos, a los que uno decide sumarse, deben cumplir con ciertas características estéticas, éticas, humanas, políticas, que en definitiva hagan que las ideas que en ese lugar se pongan en circulación contribuyan a quienes estamos en el proceso, pero sobre todo al que después mira este objeto. Y por eso me interesó encarnar a "Ken". Por un total. No solo por el rol en particular. Sino que por el lugar de la obra en su conjunto. Un lugar que al menos a mí me interpela constantemente y que tiene que ver con las contradicciones que el arte y la vida en el arte enfrentan en el sistema en que vivimos. Y es eso lo que trato de aportarle al rol. Que no es otra cosa que mi biografía puesta al servicio de la escena. Mi cosmovisión. Mis reflexiones frente al oficio y su utilidad. Mis pensamientos en torno a los límites de lo que es ético y lo que no. Mis observaciones acerca de las fronteras de la moral y cuánto uno las descorre día a día. 


Si extrapolamos a los personajes Ken-Rothko a Horton-Semler ¿Cómo ves, cualitativamente las duplas y las dinámicas de trabajo. Cómo ha sido esta experiencia de partners?

Principalmente habría que hacer el inevitable ejercicio de contextualizarnos en una época y un territorio diferente. Con el espíritu que eso conlleva. Hay paradigmas que se han derrumbado en las dinámicas del trabajo artístico desde un tiempo a esta parte. Durante el siglo XX (y antes también) asistimos al perpetuo encuentro entre maestro y discípulo. Que a mi modo de ver responde a un sistema relacional, entre los individuos, estrechamente vinculado a los antiguos modelos familiares. La relación entre estas dos figuras no es otra cosa que una transferencia de como operaba la figura paterna en esa época (observemos la irrupción del psicoanálisis en ese siglo). Pero hoy, al igual que en la vida cultural en su conjunto, y también en las familias, como escala cultural esas estructuras se han modificado y no actúan sobre los individuos de la misma manera. Digo todo esto, porque a diferencia de la obra, donde los status aparentemente inviolables que se plantean hasta cierto punto de la historia, responden a esa realidad. La que elaboramos Willy y yo avanza con el espíritu de los tiempos que corren; Es una relación horizontal. Willy es un tremendo actor y un maravilloso hombre de teatro, con más experiencia y trayectoria que yo, innegablemente, con un enorme oficio y vocación, del que he aprendido y aprendo día a día, pero en ningún momento ha intentado (ni él ni yo) de embestirse como maestro. Muy por el contrario, es un amigo, un par, un compañero.


Según tu percepción del arte, qué tan de acuerdo estás con las reflexiones que se dan en la obra, obviamente llevándola a tu disciplina, que es la actuación.

Las preguntas acerca del arte son preguntas eternas. ¿Para que? ¿Por qué? ¿Para quien? etc. Y la obra de Logan es prístina al respecto. Sintetiza en 90 minutos a través de la conversación de dos hombres de cara al oficio artístico, no solo esa preguntas específicas de la materia, sino que las grandes disyuntivas del hombre y la existencia. Hace magistralmente un recorrido profundo pero claro rondando las grandes dudas, las grandes interrogantes de la humanidad a través del tiempo. No solo por el sentido y las opciones en la vida, sino que también por como encarar la muerte. Desde ese punto de vista es imposible no estar de acuerdo con lo que ahí se plantea, porque no son certezas ni declaraciones de principios, sino que se levantan preguntas que no solo competen al oficio artístico, sino que al sentido de la existencia. 


Tomando en consideración que toda manifestación artística tiene una búsqueda detrás y que esto queda planteado en la obra con dos conceptos muy potentes que son el negro y particularmente el rojo ¿Cuál podrías señalar que es tu concepto? 


En la obra se plantea que la presencia del rojo en la pintura de Rothko, sus colores brillantes, son la presencia de Dionisio, simbolizando los excesos, la extravagancia, la pasión, la fuerza vital, el movimiento y la transformación. El negro, plasmado en los limites geométricos de sus ornas, significan a Apolo, el control, los limites, el orden y el método. En esa simbiosis, que describiera Nietzsche en "El origen de la tragedia" (texto que se cita en la obra, y que es fundamental en sus múltiples lecturas) se funda todo el dilema artístico y existencial del pintor norteamericano. Eso nos da prueba de un método, de un lugar contemplativo, pragmático y estudiado de enfrentar el arte. Esa ha sido una discusión antigua en términos de como sumergirse en la creación en cualquiera de sus maneras de manifestarse. A mi modo de ver, humildemente creo que es importante hacer que convivan ciertos aspectos de ambas pulsiones. En los procesos teatrales o actorales en general, trato de elaborar un marco que me permita moverme dentro de él. Elaborar un territorio, un domicilio político, estético, ideológico, gestual, situaciones, vocal, etc., en el cual después se me permita transitar libremente dando lugar a lo desconocido a lo inesperado. Entonces; hay un proceso previo que elabora la ley de lo que sucederá en la escena, pero en el momento en que la obra sucede, todo eso queda atrás, ya está absolutamente definido y resguardado, y no queda más que sumergirse ahí a ciegas. Es difícil poner en palabras una metodología pero, para mí, la gran clave siempre ha sido solamente ponerse en situación, y habitar ahí por el tiempo y espacio que sea necesario. Si me pides que le otorgue un color a eso, tendría que decir que es un gris. Una mezcla sucia y rara de todos los colores. 


En relación al teatro y el espectáculo televisivo; la permanencia, versus la inmediatez y esto, obviamente en concordancia con lo que se plantea en la obra: Qué responsabilidad crees que tiene el público, respecto de lo que consume como bienes o “productos” culturales. ¿Cuál es tu visión política al respecto? 

Me parece que el público quiere comodidad. Es mucho mas fácil quedarse en el sillón o en la cama viendo una teleserie, antes que cruzar tres comunas, gastar 15 lucas y llegar a un teatro incomodo a ver una obra que no entienden o no disfrutan y salir confundidos y desilusionados. Y si van a hacer ese esfuerzo, es mucho mejor ir al cine, a ver obviamente una película nominada al Óscar, una sandía calada, comiendo cabritas o un hot-dog, en un asiento cómodo en una sala con aire acondicionado. ¿Y quien podría juzgar eso? yo no al menos. 

Entonces me parece que el problema no es del público, muy por el contrario, el problema es del teatro. Pero no de quienes lo hacemos, sino que de quienes han elaborado las políticas culturales que hoy nos rigen. A mi modo de ver faltan espacios de difusión interesantes y con alcance, falta muchísimo financiamiento, faltan espacios físicos, faltan festivales, faltan relaciones con los municipios, faltan instancias de acercamiento, falta un ministerio mas empoderado, faltan políticas a corto, mediano y largo plazo, etc. pero paradójicamente sobran escuelas. Porque esas si son un negocio que le interesan a unos pocos. Luego misteriosamente esos alumnos que pagan una mensualidad enorme y que le "interesan" a todos, egresan y no le interesan a nadie, no hay una inducción o una integración adecuada a los espacios creativos laborales, o derechamente los espacios no existen, ya llenaron las arcas endeudándose violentamente y luego quedan suspendidos en una irrealidad muchas veces triste. 

La obra también hurguetea ahí. En el roce que el artista establece con el sistema económico en el cual está sumergido. En cómo hablarle al publico de lo que desea hablarle, como aumentar el alcance sin traicionarse. Ese es el tormento de Rothko que en la obra se expone como el paradigma del tormento del artista contemporáneo. 


Dentro de tu experiencia teatral, cuál es la obra o montaje en la que te has sentido más realizado como actor y cuál es la que ha presentado mayores dificultades o se ha constituido como un mayor desafío. 

Cada obra es un enorme desafío nuevo y distinto, y ninguna merece ser comparada con la otra. Sería como comprara los amores, las amistades, los viajes, las experiencias de la vida. Cada una es distinta, enorme, trascendente e inolvidable. Si uno quiere que así sea. 


De tus personajes realizados en televisión, ¿Cuál se parece más a Mario Horton y por qué? 

Todos los personajes se parecen y la vez no se parecen a mí. Porque inevitablemente todos están en un lugar que queda justo al centro de lo que yo soy, de lo que quiero ser, de mi propio fantasma que acecha a la hora de crearlos, de mis miedos y mis deseos, pero también de lo que el texto elabora como ruta a seguir, y de lo que el director o el contexto del proyecto en particular empuja sobre ese proceso también. Todos tienen todo de mí y nada de mí al mismo tiempo. 


Pensando en tu tradición política, en tu formación en el seno de una familia en la que el padre es mirista, exiliado y retornado. Y tomando también en cuenta tu formación educacional en el colegio Altamira y en la ARCIS, que son dos instituciones que tienen un constructo ideológico claro ¿Cómo analizas tu participación en TV, en relación a esa formación. Hay una traición a esos principios políticos que buscan equidad social a través del paroxismo del consumo, que es la televisión o hay otras aristas como el hecho de constituirte como una voz? 

Evidentemente que existe una contradicción, un enorme roce interno con el que vivo todos los días, y un constante cuestionamiento moral y ético. Pero también hay un entendimiento de que los paradigmas han cambiado, y que hoy por hoy es mas útil estar que no estar (lo digo en todo orden de cosas). Emanciparse no es el camino. El camino, a mí modo de ver es la participación, la vinculación y la contribución a la visibilidad de lo que a cada cual le parezca interesante visibilizar. Las patriadas personales, los llaneros solitarios no van a cambiar Chile. Aportan eso si, para generar la tensión que se requiere antes de iniciar ciertos diálogos, pero yo prefiero intentar modificar desde dentro. Desde ese punto de vista no siento que lo que hago o dejo de hacer hoy en día sea una traición. Hacer televisión hoy por hoy (cierta televisión, no toda, porque hay muchísima basura) puede ser una plataforma para elaborar una trinchera ideológica que te puede catapultar a ti y ciertos movimientos hacia otros lugares. Yo al menos, siento una responsabilidad genuina con la narración colectiva de las cosas, y es así como me he sentido convocado en el tiempo con diferentes instancias de colaboración política o iniciativas de otra índole también, donde el hecho de ser un personaje reconocido ha sido un aporte con múltiples alcances. Finalmente la televisión es solamente una plataforma de comunicación. En Chile, como casi todo lo demás, está totalmente secuestrada por grandes grupos económicos y el problema no es de la televisión en si misma, sino que de las líneas editoriales que priman allí, ya que tienen criterios absolutamente mercantilistas. Pero habemos, allí dentro, también personas intentando hacer cosas diferentes, que pongan en circulación ideas nutritivas para nuestra sociedad. Los candados son muchos, hay que romperlos y correr los cercos de a poco, pero se puede. 

En el lugar donde yo trabajo, específicamente en mi área, hay creativos como Matías Ovalle o Tito Gesswein que han impulsado proyectos de gran calidad y profundidad como "Héroes", "Los 80`s", "Peleles" ó "Secretos en el Jardín", que han significado una importante bisagra en la ficción en Chile en términos de realización, de calidad, de profundidad en la reflexión frente a nuestra idiosincracia y en los temas planteados, y que evidentemente han abierto ciertas puertas que estaban clausuradas hacia nuevos lugares y nuevas historias a contar. El lugar medular, eso si, del actor, está en el teatro y en el cine. Ya que ahí los proyectos (idealmente) no tienen que luchar con líneas editoriales o censuras cualquiera sea su procedencia, para realizarse. Luchan eso si con otro inmenso monstruo que es el financiamiento. Pero esa es otra historia. 

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Acá les dejo un set de 10 preguntas rápidas que le hice a Mario y más abajo un par de conclusiones. 


Conclusiones finales:

Mi cometido al ir a ver el ensayo era sacar una entrevista con Mario y fue increíble. Conocí a una persona muy profesional que se alejaba diametralmente a mi prejuicio. Fue demasiado amable, demasiado seco, demasiado buena onda, demasiado demasiado, al punto que me llegué a sentir culpable y no pude dejar de anunciar el prejuicio y pedir disculpas por ello. Y bueno, acá les dejo la entrevista para que se motiven a ver la obra y para que se encuentren, al igual que yo, con un ser humano que trasciende la pantalla, justamente cuando baja de ella. 

Rojo es una obra que encanta, que no basta con verla tan sólo una vez sino que viene a constituirse, al menos para mí, en una obra similar a un libro de consulta, a un poemario de cabecera, a una peli de culto. 

Afortunadamente hoy se presenta en su 3º temporada, esta vez en el Mori que está en Parque Arauco y tiene como gracia el hecho de que ha cambiado su elenco. Rothko, anteriormente representado por Lucho Gnecco, ahora estará en manos de Willy Semler (acá hay que destacar la producción ya que cambiar un grande por un grande es tarea compleja) y el papel de Ken, que estuvo en manos de Martín Bacigaluppo, ahora será representado por Mario Horton. El mismo de los 80 (en el papel de Gabriel Díaz), de Secretos en el Jardín (Javier Montes) y de Las Vegas (Vicho Acuña). 

Tengo que reconocer el prejuicio y es que uno escribe a partir de la experiencia personal y entonces no se puede ser del todo objetivo. Me temía una desilusión ya que para mí, Mario Horton era sinónimo del “mino rico de la tele”, estereotipo que me carga y me dolió el corazón pensar que una de mis obras favoritas se podía ver estropeada o farandulizada. 

Cuando vi el nuevo elenco me dije ah no, hay que ver esto y tuve la enorme fortuna de poder asistir a uno de los ensayos. Ya con la escenografía montada y todo (y más encima pude fumar, sentada en mi butaca a la antigua. Todo un lujo). Y pasó que, lejos de la decepción, descubrí una obra nueva. Los ciclos de los personajes son distintos; el empoderamiento de Ken en la obra brilla de manera diferente. La ira y el desprecio de Rothko se vuelve un tormento más intro, más sórdido y entonces los personajes se vuelven distintos y las reflexiones toman otro color. No puedo decir que estas interpretaciones son mejores que las anteriores, pero si que hay que verlas porque aportan, cada una, desde estructuras diferentes. La proxémica de la obra es nueva, el espacio íntimo que se genera en el escenario también cambia aunque el libreto es el mismo y también el espacio. Me encantó por segunda vez.
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Ciclo de entrevistas sangrientas, 1
Antonio Gil:

«No descarto ninguna forma de lucha en lo que se refiere a la obtención de un libro raro, descontinuado o cautivo en manos de un gaznápiro»


En el ciclo de entrevistas sangrientas todos los autores de Sangría Editora responden una misma serie de preguntas preparadas por sus editores para difundir sus libros y abrir un diálogo con lectores y lectoras a través de otras aproximaciones a sus obras.


1. ¿A través de qué libros te has relacionado con la literatura en tu vida? ¿De qué manera te acercas a ellos (compra, intercambio, robo, fotocopia, descarga, préstamo, etcétera)? ¿Cómo has enfrentado esos libros en tu obra?

Los libros desde muy temprano se me convirtieron en fetiches de la libertad absoluta; puertas a otras vidas y a otros mundos, cosa que comprendo perfectamente no tiene nada de original, ya que los libros podrían definirse universalmente como eso. Y quedaría muy bien. Pero esa libertad de la elección y la lectura la trasladé luego, elevada a su máxima potencia, a la libertad de escribir y explorar con las palabras hacia las fronteras de lo que no puede ser expresado con palabras. Hacia esas tinieblas a las que sólo se puede incursionar quien va texto adelante, sin miedo a la derrota, esa harpía que está a la vuelta de cada letra y cada párrafo. No es la derrota pública a la que me refiero sino la derrota íntima. Esa amarga certeza de no haber logrado el propósito de tus afanes. Mis primeros libros siguen conmigo cada día aunque se hayan descuadernado, o me los hayan robado. Una vez leídos los libros deben ser puestos en libertad. Atesorar libros me parece una forma muy sucia de la avaricia espiritual, y huyo de ella como del diablo. Los regalo, los dejo en los parques, en los cruces de caminos, para que se los lleve quien quiera. Conmigo ese libro ya ha cumplido y no seré yo quien lo prive de una segunda oportunidad sobre la Tierra.
            Los libros los compro. Y a veces también los hurto, ya que robarlos significaría, en rigor jurídico, echar abajo la puerta y creo que, salvo La muerte de Virgilio de Broch, El arpa y la sombra de Carpentier, y dos o tres incunables que tengo por ahí, ningún libro hasta ahora me ha obligado al robo con escalamiento o violencia en las cosas. Pero no descarto ninguna forma de lucha en lo que se refiere a la obtención de una pieza rara, descontinuada o cautiva en manos de un gaznápiro. Reconozco que podría llegar a matar por un libro si quien lo posee lo tiene de adorno o intenta chantajearme con él. Jamás he leído en fotocopias. Hay algo degradado en ese gesto que daña la compleja y cursi relojería de un barroco fetichista como yo.
            Tuve la fortuna de contar, durante una época muy añorada, con grandes libreros de cabecera. Samir Nasal, por ejemplo, me prescribió en su librería La orquesta de cristal en Santa Filomena, de varios, muchísimos, títulos claves en mi desordenada aproximación a los libros. La muerte se llevó a ese viejo y buen amigo. Otro ha sido Erwin Diaz, buen poeta, buen amigo, y otrora librero de alta categoría por su cultura. Si no hubiese seguido los consejos de ambos probablemente tendría bastante más dinero que el sencillo que hoy me tintinea en el bolsillo. Pero mi vida sería infinitamente más pobre, más estrecha, más oscura. Y mi trabajo textual más anémico, más cobarde, menos inclemente.
            Un escritor debe procurarse un librero que, conociendo su obra, sea capaz de ir vitaminizando al que escribe con lecturas ricas en calcio, en filo, en complejidad, en experimentación, en registros de lenguaje cada vez más amplios y más hondos.
            A los libros me acerqué escuchando su lectura antes de dormir, antes de yo saber leer. Luego me sobredosifiqué casi hasta morir y andaba por la vida como el profesor Tornasol de Tintín, leyendo por las cornisas. Elegía la ropa por su capacidad de guardar libros. Todas mis chaquetas tienen un libro en cada bolsillo. Ahora hemos logrado una templanza en todos los aspectos de la existencia que incluye también esa voracidad malsana.    
            La libertad de los libros me ha convertido en un sujeto peligroso, ya que prefiero los espacios de ficción a los de realidad. A veces no distingo muy bien el linde entre una y otra. La fabulación me lleva muchas veces por rutas inverosímiles, que tardo años en separar de la realidad pedestre y sucia en que vivimos.
            Un dato importante: soy omnívoro, devoro todos los géneros, todas las calidades, todas las editoriales.
            Aquí seré más preciso en cuanto a los libros que identifico como germinales de mi trabajo escritural: Maladrón de Asturias, Moby Dick de Melville, Hijo de ladrón de Rojas, El reino de este mundo de Carpentier, la poesía de Borges, toda. Lezama Lima, Sarduy. Y ese cerro amarillo de la Colección Robin Hood que junto al Nutritol me alimentó la infancia gracias a padres y abuelos preocupados y cariñosos. Desde aquí les doy las gracias donde quiera que estén. No puedo ocultar tampoco la influencia de la madre de mi hija, Marcela Serrano, quien me inició en el poderoso mundo de la literatura norteamericana; incluyendo esos portentos que son los autores de la llamada serie negra, que es literatura del más alto nivel.   


2. ¿Cuáles son las instancias, experiencias y ámbitos en que circulas para escribir? ¿Cómo es tu relación material y cotidiana con la escritura?

Obligado a ventilar asuntos casi psiquiátricos, diría que cuento con una capacidad de obsesión mal medicada que me pone en una disposición de saberlo todo, de conocerlo todo respecto de un determinado tema o hecho. A partir de esa compulsión cumplo mis tareas cotidianas –llamémoslas profanas– con rapidez y certeza, mientras se incuba el libro, sus necesarias capas de significación, su aventura, la que se ejecuta con papel y tinta antes de pasar a ese espacio de agua que es la pantalla del computador. Trabajo con cientos, con miles de datos exactos, números de calles, placas patente de automóviles, nombres reales de perros y gatos, que van tomando espesor en un ejercicio medianamente planificado, o contando apenas con una hoja de ruta que me permite volar. Tengo por fortuna amigos de todas las clases sociales que saben, los que muchas veces me orientan en la búsqueda de información. Por desgracia la puta muerte me los ha quitado a puñados con el correr del tiempo. Datos certeros, inventos suyos, da igual: literatura germinal.


3. Cuéntanos la lectura anónima más gratificante que te imaginas de algún libro tuyo.

Conozco algunas que son maravillosas: por ejemplo, Hijo de mí siendo leído por un tripulante pesquero de altamar en su coy o hamaca de marinero durante una tormenta.
            Siempre que redacto una novela lo hago para una sola persona, a quien no he visto ni veré nunca, que está sentado bajo un manzano frente al canal de Moraleda. Para esa persona, hombre o mujer, son todas mis novelas.


4. Descríbenos o escríbenos la mejor reseña o crítica literaria con que has fantaseado.

Alguna vez recibí un diario francés, de provincia, con la reseña crítica de una novela mía en traducción al francés. Caminé una hora bajo la lluvia con el diario bajo el impermeable, a campo traviesa, hasta la lechería de un francés. Era parca. Escueta. Seca. Y volví feliz. Me encantaría ver una reseña escrita en cirílico y tener que buscar a un ruso blanco, muy viejo, que me traduzca lo qué le pareció al autor mi trabajo.

 
5. ¿Qué tipo de libro jamás escribirías?

Literatura industrial, libros guiados por editores y managers expertos en temas de interés específico para las grandes masas. Eso no escribiré nunca jamás. Libros que no sean una aventura personal no haré nunca.


6. ¿Cómo hacer política con tu libro?

Esta pregunta es extraordinariamente compleja. La respuesta pues será breve. Cada libro mío, espero, crea una nueva realidad. Y en ella se agazapan verdades feroces que a los críticos generalmente les resuenan mal. No soy un predicador, pero al parecer de algunos mi trabajo tiene algo de sermón. Si se tratara del sermón de la montaña, vamos, pero yo siento que todos mis libros tienen una ineludible voluntad de poder. Y si –lo sepa yo o no lo sepa– me subo al púlpito, bien por ello.  


7. ¿Cómo va a ser tu próximo libro?

Histórico, para variar. Magnífico, provocador y renegado.


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Títulos publicados en Sangría: 


Tres pasos en la oscuridad. Antonio Gil. Sangría Editora. Santiago, 2009.
Carne y Jacintos. Antonio Gil. Sangría Editora. Santiago, 2010.
Retrato del diablo. Antonio Gil. Sangría Editora. Santiago, 2012.
Apache. Antonio Gil. Sangría Editora. Santiago, 2013 [en preparación].



Antonio Gil nació en la viña El Rincón, a orillas de Santiago, en 1954. Estudió en el Instituto de Humanidades Luis Campino y en la Universidad de Chile. Ha publicado los libros de poesía Los lugares habidos (1982), Cancha rayada (1985) y Mocha Dick (2006). Escribe semanalmente en varios medios de prensa chilenos.
Su obra novelística comenzó con Hijo de mí (1994), Cosa mentale (1996) y Mezquina memoria (1999), compiladas en el volumen Tres pasos en la oscuridad (Sangría Editora, 2009), y luego siguió con Circo de pulgas(2003), Las playas del otro mundo (2004), Cielo de serpientes (2008), Carne y Jacintos (Sangría Editora, 2010) y Retrato del diablo (Sangría Editora, 2012).
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foto: Estudio MT


por Angela Barraza Risso

-Considerando que eres autodidacta y que no tuviste educación formal, respecto de la imitación, para llegar al éxito, cuál es tu percepción de lo que pasa con la educación en Chile.

Bueno, respecto de ese contexto puedo contar mi experiencia, que fue esta crianza del sistema: rendir la Prueba de Aptitud, estudiar una carrera, tener un título y ya eres bakán y tenís tu casa propia.
Pero yo viví de todo. Primero, quise ser futbolista. Me postulé a la Católica, pero no me tocaban la pelota y ahí como que no pasó ná y me fui. Después me lesioné la columna y, al lesionarme y saber que ya no me podría dedicar al futbol dije: ya, filo, me hago entrenador de futbol ya que en mi deporte amateur viví muy buenas experiencias grupales. Porque, aunque fuéramos amateur, ocurría esto de concentrarse; de ir a la casa de un amigo el día anterior, entonces realmente ganamos copas importantes a nivel interestadios, por darte un ejemplo y realmente la satisfacción era la raja. Entonces dije, mira, me gustaría ser entrenador de futbol para poder ser un motivador como lo es mi profe. Pero pasó lo típico de la sociedad y pensé voy a estudiar kinesiología mejor, porque es mejor visto ¿cachay? Entonces di la prueba de aptitud y me fue mal. Hice mi preuniversitario y me di cuenta, ahí, de lo que es estar en un colegio ultra bueno y en otro más o menos, hablando en términos académicos; al lado del, por ejemplo, Colegio Alemán, ¡Olvídate! Hasta el más porro tenía 680 puntos y a mí en los exámenes me costaba llegar a los 500. Y cuando iba al preuniversitario, todo era chino. Entonces después di la Prueba, quería entrar a estudiar kinesiología y saqué nada. 300 puntos en biología. Lloré. Realmente me desilusioné y entré a estudiar Educación Física. Que no quedé, ni siquiera en educación física para educación básica y media. Quedé en educación física con mención en educación básica. Entonces cuando me preguntaban ¿qué estudiay? yo decía Educación Física con mención en educación básica pero después voy a convalidar para dar la media y luego voy a convalidar para dar kinesiología  y ahí, mintiendo. Entonces comencé a estudiar todo esto y sentí que en la universidad no aprendí mucho y eso fue también muy frustrante porque estudié 3 años y medio para sentir que no aprendí nada. Y en esa época, comencé a hacer clases en un colegio y pensaba ¿qué voy a enseñar, si no sé nada? Por ejemplo, con los ramos de pedagogía, ahí tú cachay que hay mucho ramo que no sirve pa ná. O sea, sirve pero pa darte como esa cosa universitaria, como para socializar o hacer trabajos de grupo, entender que hay otras realidades, ahí te la creo. Pero en términos teórico-prácticos, estudiando esto te va a servir para esto otro, en realidad es bien difícil. Entonces me vi estudiando educación física, trabajando en un colegio tres veces a la semana y cuando iba para allá era realmente un suplicio y no podía creer que me iba a dedicar el resto de mi vida a “esto” y eso fue heavy. Ahí termina la parte “educación formal” de mi vida que era tirar por la borda todo esto de los títulos.
Entonces fui al programa “Cuánto Vale el Show” después de estar carreteando con unos amigos en Viña que me dijeron vamos y todos mis amigos me decían que fuera, que ahí había una gran oportunidad. Y fui realmente con patas y me evaluaron bien, que fue rarísimo, o sea yo lo encuentro rarísimo porque también eran otros tiempos y perfectamente pudieron haber tocado esa chicharra con la que te sacan. Y bueno, había visto recién “Man on the moon” de Jim Carrey en donde representa a Andy Kaufman y yo estaba medio frikeado con la película. Entonces fui a representar un papel onda Kaufman así bien raro y movía los ojos, muy freak; al punto de que cuando llegué a mi casa me preguntaron ¿qué te pasó? y es que pensé, bueno, si vamos a hacer el ridículo mejor hacerlo entero. Y ahí, yo me quería comprar un play station y al enfrentarme a esto y, como me fue bien, pensé, oye, esta weá está buena. Bien. ¿Y tienes ese programa wn? Afortunadamente lo tengo y no está en ninguna otra parte y ningún canal lo tiene tampoco. Ahí tuve ene suerte, la cagó. Y bueno –pensé- a lo mejor puedo funcionar aquí y ahí me fui formando autodidacta y fui sacando personajes de a poco, en tele.
Volví a estudiar educación física, luego me retiré; después me fui a estudiar comunicación escénica y ahora me pagaba yo la carrera (no me la pagaban mis papás) entonces como que te empiezas a formar; y a crecer y comienzas a pertenecer más al mundo de los adultos. Y te das cuenta de que hay más gente en la misma, trabajando, tratando de salir adelante y se va haciendo más entretenida la vida. Y esa fue mi experiencia en la educación.
Y cada vez que tengo la oportunidad digo: ¿Qué tanto?, ¿Qué tanto con entrar a una buena universidad y con tener un título? si al final andan todos, a los 40 años super depresivos y de repente ves a ingenieros civiles, a ingenieros comerciales o abogados, por ejemplo, con carreras super brillantes que a los 45 años andan todos sensibles y como que se cansaron de competir. Entonces yo creo que mientras antes eso esté claro, de pensar que esto, que la vida no es lo que te dijeron y que, más adelante, nada más vas a estar luchando por ser feliz o por vivir bien y tranquilo. 
Yo creo que de eso deberían enseñarnos más. Por ahí también podría haber un avance en la educación. De no poner tanto énfasis en la exigencia. De la competitividad que te inculcan, que es super satánica también. Claro, ahí rayo un poco yo.


-¿Y cómo llegaste a la conclusión de que el cine podía ser una vía exitosa para el desarrollo de tus personajes?

Fue sólo por explorar en realidad. Nunca pensando en la masividad, como ahora que lo tengo tan claro, que es a lo que llega el cine.
Nunca he ido buscando algo económico en las cosas que hago. Siento que eso llega solo, únicamente cuando uno hace lo que le gusta. Claro que no todos los casos son comparables, y mi mamá me diría “oye, no todo el mundo que se saca la cresta trabajando tiene la misma fortuna” pero sí creo en que eso uno no tiene que pensarlo, sino que debemos pensar en que uno está haciendo algo que es para la gente y que ojalá les guste. AL menos ese ha sido siempre mi pensamiento.


¿Y en algún momento tuviste alguna reacción adversa de la familia, onda ¿por qué estay haciendo está weá si estudiaste otra cosa?

No, afortunadamente siempre tuve apoyo. Claro que con la preocupación de que uno forjara bien su camino.
Obviamente si estaban mirando la tele pensaban, oye, este cabro a dónde irá a dar, quizás está pal tonteo, pero ¿sabís qué? la rigurosidad de mis papás me ayudó caleta, porque si esa exigencia y rigurosidad se la traspasas al arte, funciona bien. Porque el arte es independencia y la independencia a veces hace que uno caiga en la flojera o que seas poco específico en poder concretar cosas, entonces creo que la disciplina es muy buena amiga del arte, porque el arte por sí solo, con esa cosa shuper loca puede provocar el no realizar y caer en la desidia. Eso creo yo.

foto: Arturo LedeZma

Hay una frase que dice: “quise ser mi propio jefe y terminé siendo mi propio empleado” ¿qué tanto de cierto hay en esa premisa para Kramer, considerando que la producción de la película salió en menos de 6 meses; y sólo para maquillarte y caracterizarte demoras hasta 6 horas con algunos personajes?

Bueno, me estoy demandando a mí mismo en estos momentos (se ríe), porque imagínate yo trabajo, sólo cuando estoy caracterizándome, más de las horas legales. Parto a las cuatro y media maquillándome y termino trabajando en horas extras, entonces soy como un esclavo de mí mismo. Cosa que no le puedo exigir a todos, aunque parte de mi equipo igual está dispuesto a eso ya que en algún minuto son demasiadas las horas que hay que trabajar y te vay pa la casa después de las 10 de la noche y a las 11 sigues pensando en la weá.
Hay parte del equipo que tiene que cumplir con un horario porque salen de una película para irse a hacer otra y no porque uno le esté poniendo todo el amor, onda cabros, ayúdenme a sacar esto adelante tienen que hacerlo, aunque quieran, sino que tienen también más pega por delante y por eso uno tiene que ir matizando en cuanto a los tiempos. Porque de repente puedes pasarte en algunas horas, pero si al equipo lo vas matando, al otro día partes más tarde, el equipo anda de mal humor, entonces uno tiene que saber matizar la relación con el equipo de trabajo, porque se cansan.
De repente uno ve a un tipo cansao en la semana y te preguntay, chucha, cómo afirmo el buque. Y eso es lo bonito de las películas, porque uno tiene que ir timoneando el barco en todas las áreas y tienes que andar pediente de tu gente, y vas y conversas con ellos, y eso a mí me encanta. Yo converso con todos y tengo una relación muy buena con cada uno de ellos y eso hace que haya buena onda, que seamos todos iguales y que conversemos las cosas.
Y otra de las frases que me gusta es que si triunfa el grupo humano, generalmente se traspasa eso al proyecto que sea. Pero tú, sin tu equipo al lado, igual sigues pegao, trabajando ¿o no? O sea sí poh, siempre tengo el computador al lado y pensando en la película, repasándola entera, pensando en escenas, tratando de resolver cómo hacer ciertas tomas o ciertos diálogos y eso sucedió a lo largo de todo el proceso de la película y sobre todo en el montaje. Hay que saber llevar situaciones límite en las que uno no sabe cómo arreglar lo que falta. Yo creo que hacer una película es super difícil, además, con la inexperiencia que tenemos nos hemos lanzado nomás a hacer dos películas y con la convicción del ¡démosle!


Existe en Chile una tradición de humoristas, que vinculan su trabajo con lo político, que es bastante escueta en realidad. Un ejemplo de esto es Palta Meléndez, quien incluye dentro de sus rutinas, imitaciones a Salvador Allende o a Pinochet. ¿Cuáles son tus influencias para desarrollar las rutinas que realizas?

En la película hay una escena en la que le digo a Iván Fuentes: “Yo no cacho ná de política. Viniste donde la persona equivocada”. Cuando dan las noticias, yo veo los goles y cuando se habla de política, aprovecho de ir al baño. Soy desinformado e hice un gran esfuerzo todo este tiempo por estar viendo todo lo que sale en internet: entrevistas a políticos, que CNN, que Emol, Cooperativa, Tolerancia Cero, etc. y fue un gran esfuerzo para mí ver todas esas entrevistas y sentir que pasó un día en que no supe del mundo y es heavy darte cuenta de que: ¿Quién chucha puede llevar este ritmo? O sea, la cantidad de dimes y diretes son demasiados y están apareciendo a cada momento.


Y respecto de los referentes, ¿Te sentaste a ver otras rutinas, otros humoristas?

La verdad es que no. No soy un tipo de referentes. Y eso puede provocar que la gente piense que soy un weón ignorante porque no he visto tantas películas ni he leído tantos libros. Pero lo que yo hago tiene que ver, más que nada, con una observación del ser humano. Por eso, yo sé que es efervescente para la gente lo político, pero para mí esa gente, más allá de ser agentes políticos, son seres humanos y nadie puede alejarse de esa condición. Todos tienen luces, sombras, alegrías, van al baño, o sea, hay una parte humana que, a pesar de que seas quien seas y de que tengas la autoridad que tengas, tienes una condición de humanidad que es la esencia que yo busco para poder crear.

foto: Kramer producciones

Oye, y si era tan suplicio la weá de la política pa vos, por qué no elegiste centrar la trama en deportistas, o en actores, o en la farándula.

Bueno, porque esta película reflexiona en torno del tema de la solidaridad; de hacer algo por alguien. Normalmente uno está en su vida, en su pega, en su proyecto, en sus cosas y hay gente que está pidiendo ayuda y uno pasa por el lado y no pesca. Entonces la idea es que pensemos, chucha, ¿Soy solidario? Cuando ayudo ¿lo hago con gusto?, cuando me toca colaborar ¿me siento bien o no me siento bien? Y por ahí parte el mensaje que yo quise transmitir. Y bueno, la política está estrechamente vinculada con el servicio público, y todos tienen fundaciones, entonces cae de cajón. Para mí lo más importante es decir: oye, hay un mensaje social de un dirigente, que a mí me pareció que era el más noble de todos los que observé e investigué, que es Iván Fuentes, quien tiene en sus discursos una imparcialidad y en donde no encuentras ni una milésima de odio, entonces escucharlo era maravilloso: (Imita) “No tenemos nada en contra del capital, no le tenemos miedo a las lukas, pero respeten el entorno, acá no hay universidades y nuestros hijos se tienen que ir a estudiar a Santiago y dejan sólos a los papás y por eso los papás venden las tierras ¿A quién? Al extranjero, entonces vamos perdiendo nuestra autenticidad y nos vamos olvidando de… etc.” Entonces viéndolo dije: claro, tiene toda la razón y me pareció de que, ya que me estaban diciendo que ocupara mi tribuna para hacer algo bueno, chucha, indirectamente tengo que ocuparla para poder imitar a Iván Fuentes y transmitir así su discurso que es tan lindo para que la gente lo vea, para que tenga mucha audiencia. Para que la gente lo conozca. Y eso pa mí era la esencia y el alma de la película.

También en la última parte de la pelicula, en el speach final yo no siento que sea un discurso politico en si, sino mas bien alude a la relacion del ser humano y el poder, en donde se dice “el poder cambia a las personas. El poder es un encargo para servir a la gente, no servirte de la gente”. Eso lo escribió Francisco Estévez, que es el papá del co director y montajista Javier Estévez (gran amigo) y me gustó. Estábamos entrampados porque no queríamos cargarlo de egos ni de juicios morales. Y era un párrafo mucho más largo, pero cuando vi eso pensé en que me había gustado mucho la frase y la recogí y la dejamos.
Por eso, principalmente mi discurso no sé si es político.
No sé qué es político hoy en día y es que en realidad todo es político, todo lo que te influye en tu vida diaria cuando vas creciendo, cuando tienes una empresa, cuando pagas impuestos, hasta la forma en que te vistes, todo es política en realidad. Entonces cuando te das cuenta y te toca la puerta de tu vida uno tiene que hacerse cargo y decir ¡ya poh! Llegó el tiempo de reflexionar, y mi forma de responder a ese llamado es a traves de mi arte y mi trabajo que hablan por si solos.


Yendo más allá de las caracterizaciones y de las imitaciones que, sabemos de antemano que van a ser la raja, por la trayectoria que tienes; me gustaría enfocar esta pregunta en el trabajo de guion que hiciste. ¿Cómo entras en el entramado ideológico de tus personajes para darles veracidad, en vinculación con el rol que cada uno cumple en la película? ¿Qué características tomas, en qué te fijas para hacerlos hablar con elocuencia y para que resulten creíbles?

El personaje siempre es el que va mandando al guion.
O sea, uno quiere construir una historia pero te vas dando cuenta, a medida de que vas investigando, de que el personaje a veces no tiene nada que ver con la historia en la que lo quieres meter.
Si conoces un poco más del discurso del personaje, de cuáles son las cosas que defiende, de qué le gusta, qué quiere mantener o qué cambiaría, ahí comienzas a conocer su parte humana.
Cuando estudio los personajes y les doy el tiempo, que es el que creo que se le debe dedicar a todo, uno los puede analizar e investigar. Por ejemplo, yo parto por leer la vida entera y decir: ya, cuántos hermanos tiene, dónde estudió, dónde se fue, por qué se fue, cuándo volvió, qué le parece esto, qué opina del matrimonio y así logro comprender un poco más el quién es esta persona. Así, lo puedo asociar a un tío, a un primo o a un vecino.
Por ejemplo, en el caso de Carlos Larraín, lo empecé a estudiar y pensaba oye, ¡qué vocabulario que tiene este hombre! Y se puede deducir de que le gusta el campo; y ves que tiene tierras en Tierra del Fuego y que defiende ciertas cosas. Cachay de que es de una derecha, quizás distinta de la del Piñera; uno investiga por ahí que de repente no se llevan tan bien y que sale de La Moneda con portazo, que tiene un estilo diferente al de él, y entonces por ahí pasó, también, esta idea de que protagonizara un antagonismo, pero que es un antagonismo diferente del clásico malo sino que también es divertido. Porque si lo ves, es realmente divertido y nadie puede decir lo contrario. Tiene frases pal bronce y de repente es más personaje que el mismo personaje.
Y pa equilibrar la cosa pensé, bueno, quién podría acompañarlo en este antagonismo, pero que sea también del otro lado. Y dentro de esta investigación latera que hice, me di cuenta de que los que más defendían la gobernabilidad eran Escalona y Larraín. Porque veía a Escalona en la tele diciendo: “no sé si es tan buena la asamblea constituyente”. Entonces comienzas a ver que estas personas tienen un discurso común.
Una vez los vi a los dos entrevistados en “Protagonistas 13” y me pareció chistosísima porque funcionaban muy bien los dos en vivo, porque cuando Hablaba Larraín, y contaba sus chistes, me daba cuenta de las expresiones de Escalona y ¡Se estaba riendo! Le celebraba las tallas ¿cachay? Y ahí me dí cuenta de que ese material estaba la raja. Y después le tocaba hablar al otro y al final de la conversación, el periodista pregunta: “bueno y ahora, ustedes están más amigos que antes” y Escalona dice: “sin duda que ahora tenemos una relación más cercana, pero yo intento mantener siempre una relación cívica con Carlos y creo que es importante para el país de que nosotros podamos llegar a acuerdos, pero nunca nos juntamos en su casa, nunca nos hemos comido un asao” y el otro agarra papa y dice: (imita pa cagarse de risa) “Bueno, te invito pa mi casa pa que hagamos un asaíto pues” Y yo me meaba de la risa pensando ¡Acá están los antagonistas de la película! Entonces, así voy construyendo. Pa mí es super bueno verlos en escena, ver cómo se desenvuelven en distintos programas y darme cuenta de que, cada vez que Larraín va a un programa, igual el periodista termina cagao de la risa, porque es super divertido. Y por otro lado, uno ve que él tiene sus puntos de vista y que los dice. No es una persona que anda escondiendo lo que piensa y yo creo que eso igual es algo que se agradece porque, por último, uno sabe desde el lugar del que está hablando.
Por otra parte, está el personaje de MEO y yo pensaba en que a ese personaje me gustaría darle una onda más Tarantino, con una música cuática, y que entrara a escena con humo y diciendo “bájame el foco” como una cosa medio freaky. Por ejemplo, en la escena del auto, ese efecto de luz/sombra, la idea era tratar de construirle una imagen audiovisual a ese personaje y parece que funcionó, porque la gente ha dicho que el personaje que más les gustó fue MEO. Porque esa cosa de que el personaje habla rápido (cosa que no es casualidad) que vaya tirando ese discurso de que “abrió las puertas y de que hoy en día la gente le agradece, de destruir el duoplio ¿qué es el duopolio? La alianza entre la Alianza Por Chile y la Concertación, léete un libro, infórmate” (dialogo de la pelicula) todo eso se va haciendo entretenido.
Además de que siempre trato de pasar, a lo que hago, lo que me sucede hoy en día. Como eso mismo de “léete un libro, infórmate” porque ¿Y si no lo hago, qué? Y por ahí asa un poco mi rollo, que es una cuestión eterna en realidad. Porque si tengo la posibilidad de investigar mucho y de ver muchos videos; y si tengo 3 meses pa enfocarme en un puro personaje, chucha, puede que haga un personaje increíble; y uno puede lograr así cosas lindas. Pero si tengo que, en el mismo tiempo, investigar a ocho personajes, se hace más complicada la cosa.

foto: Kramer producciones

Oye, y apelando justamente a esta weá que me contay, de la profundización de personajes y que pueden extenderse ad infinitum, vos ¿Eres de cerrar procesos o te queday pegao?

Yo los cierro. La verdad es que trato de avanzar. En algunos personajes, obvio que te queday pegao porque a la gente le gustan y uno tiene que seguir haciéndolos.
Pero por ejemplo, yo nunca vi lo que hice en el Festival de viña. Stefan v/s Kramer, nunca la vi. Esta, yo creo que nunca más la voy a ver. Ya fue. O la veo después de mucho tiempo.  Yo no soy un weón que se quede en los reconocimientos, ni en que hay que ir a buscar un premio y eso es lo que intento. Solo intento trabajar. Fue no más. En mi casa no se ven las cosas que uno hace… Esa weá te iba a preguntar, ¿qué te pasa cuando te ves en la tele?, ¿te gusta o te carga? Nooooo, no me gusta. Como que ahora me veo hablando así y pienso “¡No! Qué te pasa” porque pa mí, uno siempre está hablando con propiedad. Ahora me siento relajado y quizás este soy yo, pero no me gusta verme tan así porque, qué tanto puedo dar yo mi opinión o qué tanto le importa a la gente, realmente lo que pienso. Yo hago mi pega. Mi compromiso está en entregar esto y que la gente lo vea, pero nada más. A mí no me gusta verme, cuando lo hago me crítico mucho, tengo que dejar que pase mucho tiempo para poder ver con un poco más de  objetividad mi trabajo. Mis rutinas las veo luego de un año, por ejemplo lo que hice de Don Francisco, pa la Teletón, sé que mágicamente lo que viví ahí fue precioso, pero no la quise ver  inmediatamente porque siento que está todo muy fresco. El otro día la vi y creo que pude ver el fondo de lo que quise hacer en ese momento.
De repente olvidarse de todo está bueno. A veces mis hijos me dicen, mira papá, ahí están tus fans, y ahí yo les digo que no, que eso en verdad no es, que no existe, porque el que se engrupe con la fama, pa mi está loco en realidad.
O sea, al principio, cuando recién te reconocen algo, igual algo pasa y es rico. Y también está lo típico que sucede con las familias, onda ¿me viste que salí en el diario? O el clásico mira, que hoy salgo en la tele, que también es entretenido. Que también pasa un poco por demostrar así, que la opción de uno, que fue diferente, salió bien. Y claro, la familia se pone feliz cuando todo es nuevo. Pero te digo eso, la fama es bien rara en realidad.
Y es que todo recae en el ser humano al final y es, justamente de eso, de lo que dejamos de hablar. El ser humano siempre llega a su casa y va a sentir algo porque hay un compañero de trabajo que está mejor que él. ¿Qué pasa con la envidia de esa persona?, por qué me está pasando esto de que no quiero que a tal persona le vaya bien ¿cachay? Son mil cosas con las que el ser humano tiene que convivir y ese es mi tema y lo que a mí me importa. Yo no hago diferencias entre lo que es alguna autoridad, un funcionario público, un empresario o mi papá.


Entendiendo la ficción que hay detrás de la trama de la película, de todas formas tú decides basar tus personajes en personas que están vinculadas al sector político y esto puede llamar la atención ya que el lanzamiento de la película se realiza en periodo pre-eleccionario y, a pesar de que ambas candidatas aparecen someramente en la película, si podemos ver en ella a personajes vinculados a los sectores ideológicos que ellas representan. ¿Cómo se lleva la responsabilidad de hacer humor con la carga mediática que tienes, con la tribuna a la que llegas y sin herir realmente las susceptibilidades? Porque, pienso, en que si representas a gente que, sabemos que tiene poder y que si sufrieran una mella real en lo que haces, quizás reaccionarían de alguna forma para que no saliera nada ¿o no?

Yo pienso en que, como está la tribuna, está la posibilidad de irse al chancho o de ser: primero, divertido; luego saber cómo entrar en esencia para que no pierda elegancia, para que la gente lo valore y diga: Chucha, haber hecho esa pregunta de 3 minutos, de Paulsen, igual algo tiene a pesar de que no ocupo ningún garabato y de que no emito ningún juicio que lo evalúe como persona, sí algo hay. Y que no es algo explícito y que puede ser interpretado de diversas formas.
Por ejemplo, lo que te decía de Larraín y de Escalona, que son los más cercanos al centro y los que quieren que las cosas no cambien y eso está. Ahora, ponerme yo a hablar weás, creo que no corresponde, pero yo hago lo que observo y eso lo pongo en esta película y creo que ha sido justo para los dos lados. Y que quizás se me criticaba eso de que ocupaba siempre de malos a los de derecha y no a los de izquierda y eso era una crítica que yo pude percibir. Creo que eso está como bien resuelto y equilibrado en cuanto a esta figura de Alianza-Concertación. Esto que de repente se acercan independientes y les hacen la vida imposible para que no salgan a flote y no surjan. Eso pasa un poco en cuanto a lo que uno puede graficar. Bueno, yo creo que ya dijiste el concepto clave, que es la elegancia, como principal elemento a destacar de tu película, que no cae en la denuncia evidente ni burda, sino que la forma de tratar a los personajes es muy sugerente para que exista una co-creación y una libre interpretación de los espectadores. Que buena, porque siento que es justamente eso lo que quise hacer, porque más allá, si hiciera más cosas, pienso que pasaría a ser pretencioso. Si yo me pusiera a hablar: “Sabes, yo creo esto y creo que pasa por esto otro” ¡Pamplinas, wn! (a lo larrain) Yo mismo me he visto y me he escuchado tratando de dar opiniones certeras o más elevadas y yo mismo me digo ¡callate weón, pa qué estay escarbando en weás que no manejay! Yo lo que observo lo trato de plasmar y eso es lo que hago, no hay más. No tengo otro secreto. Y trabajo día y noche para lograr ese objetivo. Me aprendo los discursos de los personajes, busco lo que más dicen, para extraerlo y ponerlo en la pantalla.
Yo observo y trato de rescatar la esencia del personaje y de tirarlo. Igual es super heavy lo que estamos hablando, porque aparte de esta crítica que tú mencionas ¿cierto? De que se te acusa de la satanización de los sujetos de derecha, que siempre hacen el rol de malo en tus interpretaciones; para mí, que vengo de un sector social muy vinculado a la izquierda, me queda el haber escuchado como principal crítica hacia tu trabajo, que humanizas a los protagonistas de la derecha y que a través de eso, los acercas a la gente, les das tribuna y, por qué no decirlo, también publicidad ¿me chachay? Y claro, y eso es otro nivel de interpretación; porque pa esta gente está el “oye, equipara el cuento” Y me pasa eso. Por otra parte siento que a veces se dice onda “Kramer lleva nuestra bandera” y la verdad es que no es así. Lo siento, pero no llevo ninguna bandera, porque en realidad yo hago esto para hacer humor, para que vean cómo he ido progresando como imitador, cómo puedo poner los personajes en diferentes situaciones, cómo logro ficcionar en base a este medio que es más duro.
Y esa fantasía igual es bakán. Por ejemplo el MEO que yo ficciono en esta historia, es el MEO del 2009 (imita y yo logro sorprenderme de la ductilidad de Stefan) “yo sigo siendo joven, soy director de cine, de teatro, te hago todo lo que tú queray, te hago hasta pan amasao” ¿cachay? Y yo rescato un poco más lo que es ese personaje, porque el MEO de ahora también ha ido creciendo y responde a un sistema en el que está inserto. Y el MEO del 2009 me parece mucho más atractivo y más interesante para crear.



Partiendo de la premisa de que esta película es familiar y de que pueden ir los niños a verla; y de que podemos apreciar en ella un proceso cívico. ¿Cómo crees tú que los niños pueden llegar a percibir la fiesta de la democracia, que estuvo 17 años ausente de la historia de Chile.


Pucha, sinceramente, cuando uno propone las películas, hay mucha gente que al escucharlas, le dan temor ciertas cosas. Entonces era un constante “pucha, pero este texto está fome” o “cuidado con eso” y yo pensaba, oye, pero este texto está muy bueno, o sea, el Negro Piñera está diciendo cuánto gana un senador y es la raja; pero te topay con gente que dice: si, pero no es tan divertido. Hay gente que me decía: oye, pero por qué Iván Fuentes, en vez de él podría ser otro. Como la Roxana Miranda, por ejemplo, que tiene un speach similar. Bueno, pero son mis apuestas y cuando veo la peli hoy día pienso, chucha, pero por qué no hice más de esto, si a mí me encanta verlo. Me provoca una gran satisfacción ver al negro diciendo esos datos, por ejemplo. Creo que debió haber habido más de eso y es que en el momento uno no lo ve porque estás en el guión y luego en la producción, pero cuando lo veo digo “¡puta, que wena!” Creo que faltó más de eso. Eso a mí me gustó harto y principalmente, yo siempre he dicho, oye, no es fácil hacer una película. Estamos en la segunda, y hay una historia coral en donde hay 4 historias que al final costó N hacer que se juntaran y concluyeran de buena manera. O sea, estay 50 minutos dale que suena con las risas y al final metemos este mensaje social, este caer que se necesita y hay mucha gente que dice: “puta, yo quería seguir riéndome” y bueno, esto es lo que yo hice. Y cuando viene esa caída, a mí me gustaría que ese papá con su hijo, además de reírse juntos, que tuvieran esa instancia de hablar sobre lo interesante que es escuchar al otro. Y es bakán ver que tu trabajo pueda aportar a eso, más allá de hacer un mero trabajo sin ninguna consecuencia posterior. No sé si es esto lo cívico a lo que tú te refieres. Bueno, yo me refiero un poco al tema de cómo los niños pueden percibir el hecho de que en la peli se plantean estrategias políticas para lograr la aceptación y el cariño de la gente, como la “ayudita” que te presta MEO para que te puedas conmover, en la trama. A la forma en que queda de manifiesto la maquinación que hay detrás de las campañas, etc. Y bueno, es lo que yo he podido observar. De que hay una ficción en esto de los abrazos, en esto de la cercanía con la gente y de estos sucesos que ocurren de repente que hacen que los personajes lleguen a tener un nivel de protagonismo muy grande y ya los conocemos.
O sea, un accidente, un derrumbe, una catástrofe, hacen que ciertos elementos políticos tengan una visibilidad en donde la gente pierde un poco la objetividad de sus planteamientos reales y de fondo; y pasan a obnubilarse por este proceso distinto, que es de fama en donde la gente dice tal tipo me cayó bien y que bueno que salga ¿me entiendes? Entonces en la película, a Kramer le pasa esto de que no tiene la simpatía del público pero que a través de un suceso que ocurre con don Francisco, Kramer agarra una popularidad que es desmedida.
Y de repente uno le agradecería a ambos sectores de la política, que se alejaran un poco del show de las emociones y que fueran más transparentes en torno a los planteamientos. Y eso se ve reflejado también en la película, en el sentido de que los personajes se terminan olvidando de las personas y preocupados de quién queda mejor posicionado como coalición. De quién agarra la pelota y siempre lo mismo. Y de forma personal, eso me cansa un poco. Yo creo que ahora me voy a ir más pal lado del deporte, aprovechando que viene todo el tema del mundial y de que va a estar efervescente todo esto del futbol, además de que me encanta y cacho caleta.

foto: Kramer producciones

Oye Stefan, pensando en que vos estay pa entretener, cuéntame, ¿con qué se entretiene Kramer?

Mira, vi la pareja de Idiotas una vez. Andaba con un primo y este weón no paró de reírse en toda la película y eso fue toda una experiencia porque me contagió heavy y por eso una vez la catalogué como la mejor película de humor que yo haya visto. A mí me gustan las películas. Siempre que veo algo, ando buscando comedia y buscando reírme. Aunque viendo dramas, igual uno puede cagarse de la risa ya que hay personajes secundarios que la llevan desde el humor y me encanta esa dinámica que se da entre la tristeza y la risa. Y ahí, siempre viendo películas de Adam Sandler o de Jim Carrey, siempre mirando a la gente que hace humor y ¿sabís? Igual me pasa que me da risa con amigos, cuando les pasan weás como que les roban un auto o que son como quemás en realidad. Y me dan risa cosas que a la gente generalmente no les da risa. O sea, ver al ser humano en situación de conflicto igual lo encuentro chistoso a veces y por eso parte así la película, con el cuestionamiento de qué es realmente lo que te conmueve.
Y por otra parte, las consolas. He tenido todas las consolas y lo paso la raja. De hecho apenas salió el Play Station 4 me lo compré inmediatamente y yo era fanático del PES y ahora el FIFA se ha acaparado con todo porque tiene las licencias de todos los equipos, así que me estoy adaptando ahora al FIFA, que es más real. El otro era más Arcade y esa es mi entretención. Por ejemplo, acá en la productora hacemos un torneo una vez al mes y nos juntamos acá pasándolo la raja como pendejos y les pedimos permiso a nuestras señoras y llegamos a la casa a la hora del peo y uno llega frustrao pa la cagá porque perdió y yo creo que esa weá es fundamental. El hecho de nunca dejar de ser niño, ni pa la pega. Yo creo que, sobre todo este trabajo tiene que mantener ese espíritu, que a mí me divierte mucho.



Estefan Kramer + Angela Barraza Risso


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